Fin a la cordura

Sábado

Hola, ¿vives? No veo nada, no quiero encender la luz por miedo a dejarte ciega. Escucho que todavía respiras. No te has ido. Me doy cuenta de que el guardia de tu celda no se ha dejado chantajear por tu belleza que parece apagarse cada día, y que ha cumplido de manera fiel la misión que le fue encomendada. Han sido meses de silencio, ¿te diste cuenta? Yo ni siquiera los sentí, así como tampoco sentí compasión o deseos de dejarte libre. Te ves mal, mucho peor que la última vez que te cambié el rostro y subimos a mi habitación donde el amor nos volvió a hacer. No puedo ver tu cuerpo, pero te queda bien el brillo de tus ojos, siempre grandes, como si pudieras sonreír con ellos. Releí estás páginas y me reconocí en el psicópata que tan solo quiere poseerte para dejarte. En realidad no quiero estar contigo, pero me fascina saber que puedo tenerte. Mira, alumbraré un poco este sótano con un fósforo. No te asustes, no te voy a hacer daño, nunca podría ¿De verdad me crees tan malo? No me gusta hacerte sufrir, pero esta es la única forma en que puedo tenerte. Sí, yo dije que no quiero estar contigo, pero me encanta tenerte prisionera. Ten paciencia, quizás el día que muera podrás salir, o puede que de un momento a otro te olvide.

Martes

La verdad es que te quiero, y me gusta saber que tú puedes ser más que una. No quiero tener a dos mujeres prisioneras, por eso te he creado la máscara y el cuerpo de ella. A veces juego con la idea de que ustedes dos están solas, y que se entregan al amor. Que yo las obligo a dormir juntas, a quererse, a amarse. A veces me gusta tu rostro con otro cuerpo, o tu cuerpo con otro rostro. Pero espera, esto no quiere decir que seas una mujer intercambiable, o un mero juguete. Eres como una muñeca realista, la cual me pertenece.

Pensarás que cada día estoy más loco, pero también me excita la idea de acostarme con una mujer muerta. Una mujer que no me gustaría matar, pero que me gustaría tenerla para mí antes de que su cuerpo se descomponga hasta dar asco. Imagina -sí, trata de imaginarlo- que la vida se la ha ido, y que tan solo es un cuerpo. Una muñeca cada vez más pálida. La deseo, igual que a ti. Por eso me gusta el color que te ha dado el encierro. Estás pálida, como muerta, pero más viva que antes. Eres recuerdo, pero vives y respiras porque yo vivo y respiro. La muerte… qué manera de atrapar a la muerte. Esa mujer que no puede impedir que haga con ella lo que yo quiera. Qué delicia poder profanar su cuerpo, tan solo su cuerpo porque de la mente no queda nada. Robar su virginidad postmortem, esa virginidad que le quitamos a la eternidad. Ella ya no es ella, entonces me acuesto con alguien más. Todas las más bellas cualidades de una mujer en un solo cuerpo. Un orgasmo del otro mundo. Un orgasmo que te lleva literalmente al cielo o al infierno ¿Te doy miedo? No estarás pensando en que me gustaría matarte solo para experimentar la sensación de lento enfriamiento dentro de ti, pero me imagino que debe ser un lugar cálido incluso una hora o dos después del último respiro. No te preocupes, si lo hago no te darás cuenta pues estarás más que dormida. Además voy a traerte a la vida para contártelo, para que te mueras otra vez del horror si quieres. Y otra vez a la vida. No te vas a morir por siempre si yo no lo quiero, de eso se encargarán el celador y mi memoria.

Antes de irme te quería decir que lo siento por estos meses de ausencia. Vendré más seguido si me queda tiempo.

No me quedó tiempo.


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