04 de enero de 2020

Estás obsesionado con los sueños y con ella. Más por ella, que tan sólo en sueños se aparece como te gusta: libre, seductora, honesta. Pero también es ella de mentira. Un verdad a medias. Una creencia deformada por tus deseos. Seamos sinceros, malinterpretas su comportamiento. Ella es así porque trabaja contigo y de alguna forma tiene que sobrellevar ese aspecto de su vida. Lo que te atrae es que ella sea un mujer prohibida, no fuera de tu alcance, pero una mujer casada, con familia. Te gusta también que tan pocos años te separan de ella. Te seduce su personalidad y no menos ese cuerpo pequeño pero fuerte. Tú y yo sabemos que la has mirado de maneras indecorosas, que quizás alguien más se ha dado cuenta de eso. Ella debe darse cuenta también, pero no cae en tu juego, porque tiene mucho más que perder que tú. No quieres arruinarle la vida familiar a nadie. Te preguntas si ella es feliz con el marido que tiene sin preguntarte a ti mismo si eres feliz con la vida conyugal que tú llevas. A todos nos falta algo, y pasamos el resto de nuestras vidas tratando de llenar esas carencias. Te hace ilusión que se te haya aparecido en sueños, porque es verdad que la deseas mucho, aunque no lo pienses en el momento en que la ves. Ese día el recuerdo del sueño te llegó a la mitad de tu jornada de trabajo. Es ahí cuando te preguntabas si el sueño fue compartido, si ella soñó también algo parecido. Mírate ahora, pensando en la posibilidad de preguntarle si pensó o soñó algo relacionado contigo. Imagina cómo haces el ridículo delatando tus pensamientos. Tratarían a toda costa de cambiarte de tienda. A este punto no puedes hacer nada contra un matrimonio y una hija, por infeliz que sea ese matrimonio. Sí, me dirás que ella se merece algo mejor. ¿tú te crees mejor que él? Me dirás que sí, que no tienes comparación con un conductor de grúas, que tú tienes más valor, que al menos la haces sonreír y agachar la mirada. Ella debe saber bien que tratas de seducirla con tu personalidad desfasada y tu comportamiento extranjero. Quién sabe y algún día podría funcionar. Pero debe ser ella la que debe dar el primer paso, justo como lo hizo en tus sueños cuando se recostaba en tu hombro para decirte lo mucho que le gustas y besarte en los labios como muestra de sinceridad. No es una adolescente. Ella puede pensar muchas cosas, pero pasar a la acción no debe ser lo suyo. De nuevo, tiene mucho que perder. Imagina el gran problema en que te meterías. No creo que estés listo para ser padre de una niña que no es tuya. Tampoco te irá bien con la ira del marido, que dado su carácter y su condición social y religiosa no dejará que su esposa se vaya tan fácil con otro. Te hará la vida imposible, les hará la vida imposible. Terminarías mal, perseguido, señalado, acosado. Solo por haber dejado libre paso a tus deseos, por haber obrado en nombre de Eros, un amor desaforado. Me da risa, eres incontrolable en materia de sentimientos. El deseo te controla. No puedes ser amo de ti mismo cuando el amor se pone de por medio. Sí, estas obsesionado desde que apareció en tus sueños, pero no es culpa de ella, tú lo provocaste, tú y nadie más. No, no vengas a decirme que tus sueños tienen un alcance distinto. Sí, sé que tienes pruebas de ellos, pero nada te conecta aun con ella, ni siquiera un beso en la mejilla a modo de saludo. Sigue así y te vas a quedar solo. En lugar de aferrarte a ese sueño, a los pasados y a los futuros deberías disfrutar la realidad y, llevando una vida más concentrada en el presente, volverte a enamorar de la misma mujer que ha compartido incontables noches contigo. Ahora te preguntas si ella, la casada, duerme todos los días con su marido. Te preguntas si su vida sexual será buena o mala. En tus sueños te pedía que le contaras cómo era la tuya. Y en privado le contabas los detalles más íntimos de tu pasado en la cama con las mujeres de tu nostalgia. Ella debía de hacer algún tipo de sacrificio. Y tú estabas ahí para soslayar su pena. Aquella noche, antes del sueño, ella te dijo que hablabas con pasión sobre las materias que no te gustan. Tenía razón, los temas te interesan, pero la manera en que los profesores los enseñan te disgusta. Quién hubiera dicho que después de esa noche te la llevarías en el subconsciente para fabricar un sueño involuntario con ella. Crees que tiene una artefacto de los sueños, y este tiene un alcance muy potente. Ahora que lo piensas creo que ella también pudo haberte pensado o soñado de esa manera en que tú querías. Pero tan solo son suposiciones. Todo está muy lejos de convertirse en realidad. Ni siquiera puedes tener un conversación ordenada con ella. Parece que tu manejo del idioma disminuye, que ya no sabes hablar bien como antes, que las palabras ya no salen como deberían. Te cohíbe, ¿cierto? Te sientes un tímido adolescente tratando de impresionar a una mujer mayor. Puede que lo consigas. Sin embargo te aconsejo que dejes de hacerte ilusiones. No, no te pido que dejes el tema en olvido, sino que deshaciéndote de la ilusión lo transformes en literatura, en un motivo para ir más lejos, para escribir sobre la historia que te hubiera gustado vivir. Crea a los personajes necesarios para poder contar la historia. Inventa todos los obstáculos a los que se impondría su amor y su deseo de estar juntos. Puede ser que tan solo sea una aventura amorosa, pero piensa en todos los pros y contras. Sé que la historia en el mundo real continuará, serás preso de momentos de tensión si te dejas llevar por los recuerdo que le sueño te dio. Pero ya estas ahí, has dado el primer paso hacia la ilusión. Has cosechado la esperanza. Estás motivado y eso es bueno. Quizás de esto nazca algo bueno. Ahora concéntrate en tu vida.

No sé quien es la persona que me responde. No creo hablar conmigo mismo, aunque nuestras voces se parecen. Me dejé llevar por las consecuencias de una idea, de un sueño que involucra a una persona que no sabe nada de lo que puedo llegar a sentir.

Entre tanta pasión el café se ha enfriado, al igual que la noche ha vencido al día. Puede ver la lucha entre la oscuridad y la luz. Pude ver desde mi ventana al cielo como un tríptico. La representación del mundo en la religión. Pero tan solo había claridad a la mitad. Abajo y arriba de esa parte que se había salvado quedaba la noche. El cielo con una ventana de luz que agonizaba. En pocos minutos fue absorbida por la oscuridad. Me quedé con un cielo negro, con las luces de las calles como estrellas lejanas. Un cielo vacío, y una catedral de fondo en el paisaje. Así se me fueron el día y una taza de humeante café. Me sentía bien y ahora siento un vacío. Debe ser la inmovilidad. Amigos no hay amigos; futuro, no hay futuro. Nada está comprado. Vivir como una apuesta que tiene más posibilidades de ganar que de perder. O es la tristeza de ella la que ha pasado a contagiarse a mí. La veo llegar quejándose de la vida, de no haber logrado nada a sus veintitrés años. Y después yo diciéndole que se ponga en mi lugar, que no he logrado nada a mis casi veintiocho años. Nos vamos a entristecer los dos, pero yo detesto ese estado de ánimo. No, no hay amigos y qué más da. Nos tenemos a los dos. Pero no basta, nunca es suficiente.

La motivación, al igual que la alegría, dura poco. Como un impulso. Está ahí y después ya no está. Me quedan exámenes a aprobar la semana próxima y me he negado a revisar. Por un lado no quiero hacerlos y conformarme con mis malos resultados. Pienso que el próximo semestre será diferente, que podré salvar el año haciendo un esfuerzo como nunca. Ahora tengo el tiempo, pero me gusta darlo al ocio. Me gusta o bien no hacer nada o hacer poco. Leer mucho y escribir tres páginas. Mejor tomarme por el momento en serio la traducción, que será quizás lo que me dará de comer en el futuro. Otra apuesta ingenua, perdida.

Me que quedado a medias del final, entre el ir y venir del apartamento; entre ensoñaciones varias y momentos imprecisos de lucidez. Me queda el resto de la noche para leer los libros que me esperan. Nada más que eso. Dejar correr el tiempo entre líneas. Leo Desgracia, Lucy ha sido violada pero ni una palabra ha dado a su padre de lo sucedido. Él se preocupa porque Lucy que es su hija, sin saber que esa situación hace eco con su pasado más reciente, con la relación algo forzada con Melanie. Podríamos inquirir en que también él la violó, pues ella nunca se mostró invadida por el mismo Eros de Lucy. La vida le ha dado un golpe, el personaje comienza a cambiar a partir de la desgracia propia y ajena. Ha sido víctima, junto a su hija, de una violencia sin límites, algo de lo que nunca hubiera vivido al abrigo de la universidad y de la ciudad. En el campo las cosas son distintas. La maldad ya no se puede descifrar en los libros, está presente, al asecho y es imposible evitarla o defenderse con algo de dignidad sin acabar muerte. Es este paso de una realidad a otra lo que le taladra el pensamiento al padre de Lucy, no entender por qué dejó que le pasara lo que le pasó. Se arrepiente de no haber sido lo suficientemente fuerte para haber evitado la violación de su hija. Esto le tortura. Lejos está el dios del amor ahora. Ya nada es como parece. Las apariencias lo han engañado. Dejará de llevarse por sus instintos para pensar más en las consecuencias.

Por eso yo leo la novela de Coetzee, porque las primeras líneas me atraparon, como lo hace la voz de ella, su cuerpo, su aura, su forma de ser. Ella es una mujer que tiene alma, y quiero que se abrace fuerte a la mía. La cercanía de los cuerpos. Me voy a morir en este exilio voluntario, soñando con lo que me está prohibido. Voy a llamar a mis escritos los diarios de un seductor en debacle, en los últimos días de su vida. La caída del imperio del erotismo.


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